MANTENIMIENTO INDUSTRIAL Introducción

La industria actual dispone de un grado de automatización creciente de sus procesos, que permite, de una parte, disminuir costes de personal reduciendo el número total de empleados, pero, de otra, requiere mayores inversiones en tecnología y maquinaria, así como un personal con mayor grado de formación.

Para rentabilizar estas inversiones se hace necesario maximizar los niveles de productividad de la maquinaria que interviene en los procesos productivos. Esto se consigue a través de una reducción de los tiempos de parada por averías o fallas de los equipos, es decir aumentado la disponibilidad de los mismos, y sólo será viable cuando se disponga de un programa de mantenimiento adecuado al proceso y a la maquinaria involucrada.

En las líneas de producción muy automatizadas, o donde intervienen multitud de equipos electro-mecánicos, el proceso industrial se puede ver afectado por un fallo en una zona de la línea, de forma que puede llegar a paralizarse toda la producción, lo que afectaría a los plazos de entrega previstos, provocando retrasos en las entregas y por tanto una merma en la satisfacción de los clientes, llegando a comprometer la fidelidad de estos.

Una buena gestión del mantenimiento permite mejorar las condiciones de funcionamiento de las máquinas, lo que afecta a varios aspectos clave en el éxito de cualquier proyecto industrial:

-Aumento de la productividad.

-Mejora de la calidad del producto.

-Reducción de los costes de fabricación.

-Fiabilidad en las entregas

Además una buena gestión del mantenimiento industrial debe ser transparente,  nunca se echa en falta pero que tampoco se hace notar porque permite que las máquinas estén, prácticamente, siempre disponibles pero su realización no merma capacidad productiva.

En la figura se puede observar la evolución de los costes/beneficios de producción en función de la disponibilidad de los equipos que, a su vez, varía en función de los costes de mantenimiento.

Imagen1

En el gráfico se observa que a mayor disponibilidad de los equipos, mayores el beneficio bruto por producción, pero también se observa que aumentan los costes de mantenimiento. El objetivo es encontrar el equilibrio entre los costes de mantenimiento y la disponibilidad de los equipos para maximizar los beneficios de producción.

La exigencia de los clientes no solo se orienta hacia el campo económico, sino también hacia la calidad, a través de:

-Prestaciones

-Fiabilidad a niveles máximos

-Respeto de plazos

Si la calidad no responde a las necesidades del cliente la cifra de negocio bajará. Si conseguimos responder al nivel de calidad exigido pero no logramos contener los costes, bajará el margen de beneficio, amenazando el futuro.

Sin embargo, si logramos mejorar la calidad y contener e incluso bajar los costes, la respuesta del mercado nos obligará a incrementar nuestra capacidad de producción, pero a través de inversiones mínimas para no aumentar los costes. Esto lo podemos lograr a través del aumento de la disponibilidad de los equipos de producción mediante una gestión más eficaz del mantenimiento.

Así pues, el mantenimiento debe ser considerado como un factor económico y global de la empresa. Debe ser planificado, eliminando la improvisación y los disfuncionamientos, con un programa basado en históricos y costes reales de cada máquina o instalación.

En el caso de instalaciones con procesos industriales complejos, donde intervienen multitud de equipos distintos que requieren planes de mantenimiento específicos para garantizar su correcto funcionamiento, es muy importante disponer de un sistema de trabajo que permita tratar, de manera mecánica y ordenada, todos los datos y variables que intervienen en la planificación de las los trabajos de mantenimiento de la totalidad de equipos existentes en la planta industrial.